¿Por qué me duele la espalda si hago ejercicio? ¿No se suponía que el deporte era bueno?

Empiezas a hacer ejercicio para cuidarte.

Porque te han dicho que es bueno para la espalda.

Porque quieres encontrarte mejor.

Porque llevas tiempo pensando que tienes que moverte más.

Y entonces… aparece el dolor.

La espalda se carga. Te molesta al día siguiente. Un ejercicio te da miedo. Y automáticamente piensas:

“Pues igual el ejercicio no es para mí.”

O peor:

“Tengo la espalda mal y ya no puedo entrenar.”

Y es una pena. Porque muchas personas abandonan justo cuando estaban empezando a hacer algo que podía ayudarles.


Hacer ejercicio no significa que nunca vaya a doler algo

Esto es importante entenderlo.

El cuerpo se adapta a las cargas que le damos.

Pero para adaptarse, primero tiene que recibir un estímulo.

Y si llevas tiempo sin entrenar, tienes miedo al movimiento o has pasado muchos meses con dolor, es normal que algunas molestias aparezcan al empezar.

Eso no significa automáticamente que te estés haciendo daño.

Muchas veces significa simplemente que tu cuerpo todavía no está preparado para esa carga.


El error más común: pasar del sofá al “voy a darlo todo”

Es muy habitual.

Empiezas con motivación.

  • Caminas más.
  • Te apuntas al gimnasio.
  • Haces ejercicios que ves en redes.
  • Quieres recuperar el tiempo perdido.

Y en dos semanas tu cuerpo recibe más carga que en los últimos seis meses.

La espalda se queja.

Y la conclusión suele ser:

“El ejercicio me sienta mal.”

Cuando la realidad suele ser:

“He ido demasiado rápido.”


Otra posibilidad: que no estés haciendo el ejercicio que necesitas

No todo el mundo necesita lo mismo.

Hay personas que mejoran con:

  • trabajo de fuerza
  • movilidad
  • ejercicio aeróbico
  • aprender a moverse de otra manera

Y otras que necesitan una combinación de todo ello.

El problema no es el ejercicio.

Muchas veces es el tipo de ejercicio, la dosis o el momento en el que lo hacemos.


Entonces, ¿debo dejar de entrenar si me duele?

En la mayoría de los casos, no.

Hay que hacerse preguntas más útiles:

  • ¿Qué ejercicio me molesta?
  • ¿Cuánto me molesta?
  • ¿Cómo me encuentro al día siguiente?
  • ¿Puedo adaptarlo?

Porque muchas veces la solución no es parar.

La solución es ajustar.


El miedo hace que mucha gente se quede atrapada

Vemos muchas personas que:

  • dejan de coger peso
  • dejan de agacharse
  • dejan de entrenar
  • dejan de hacer cosas que les gustan

No porque no puedan.

Sino porque tienen miedo.

Y cuanto menos hacen, menos capacidad tienen.

Y cuanto menos capacidad tienen, más frágil sienten su espalda.

Se crea un círculo difícil de romper.


Tu espalda es más fuerte de lo que crees

La mayoría de las espaldas no están rotas.

Están desentrenadas.

Han perdido fuerza.

Han perdido confianza.

Han perdido tolerancia a ciertas cargas.

Y eso, en muchos casos, se puede recuperar.

Poco a poco.

Con progresión.

Y con un plan que tenga sentido.


Lo que suele ayudar más

Empezar por menos de lo que crees que puedes hacer

Porque es mejor progresar que tener que volver a parar.


Ganar fuerza de manera progresiva

Una espalda más fuerte suele ser una espalda más resistente.


Entender que algunas molestias pueden formar parte del proceso

No todo dolor significa daño.


Dejar de buscar el movimiento perfecto

El mejor ejercicio suele ser el que puedes mantener en el tiempo.


Qué NO suele funcionar

  • Parar ante cualquier molestia.
  • Pensar que tienes la espalda frágil.
  • Copiar ejercicios de otras personas.
  • Hacer demasiado y demasiado pronto.
  • Esperar a que la espalda esté “perfecta” para empezar a moverte.

FAQ

¿Es normal tener agujetas o molestias al empezar a entrenar?
Sí. Cuando llevas tiempo sin hacer ejercicio es normal que el cuerpo necesite un periodo de adaptación.


¿Si me duele al hacer un ejercicio significa que es malo para mí?
No necesariamente. Depende de la intensidad, la duración y de cómo responde tu cuerpo después.


¿La fuerza ayuda al dolor de espalda?
En muchísimos casos sí. La fuerza mejora la capacidad del cuerpo para tolerar las cargas del día a día.


¿Tengo que esperar a que no me duela nada para empezar a entrenar?
En la mayoría de los casos, no. Muchas personas mejoran precisamente porque empiezan a moverse de forma adaptada.


Si llevas tiempo evitando el ejercicio porque piensas que tu espalda no lo soporta, en Centro Impulse Zaragoza podemos ayudarte a entender qué está pasando y a recuperar la confianza para volver a moverte y entrenar con seguridad.

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