Me hice un esguince de tobillo hace meses y todavía me molesta: ¿es normal?

Te torciste el tobillo.

Los primeros días se hinchó.

Te costaba apoyar.

Quizá utilizaste una tobillera, aplicaste frío o estuviste unos días sin hacer deporte.

Después empezó a mejorar.

Primero volviste a caminar con normalidad.

Más tarde empezaste a entrenar.

Y técnicamente el esguince quedó atrás.

O eso pensabas.

Porque han pasado semanas —incluso meses— y hay algo que todavía no termina de convencerte.

Después de correr se hincha.

En determinados movimientos molesta.

Cuando pisas un terreno irregular tienes la sensación de que el tobillo “se va”.

No saltas con la misma confianza.

O simplemente notas que ese tobillo nunca volvió a sentirse como el otro.

Y aparece una pregunta bastante lógica:

¿Es normal que un esguince siga dando problemas meses después?

Puede ocurrir.

Pero que sea frecuente no significa que debamos resignarnos a ello.


Que puedas caminar no significa necesariamente que el tobillo esté recuperado

Este es uno de los puntos más importantes.

Después de un esguince solemos utilizar una referencia muy sencilla:

“¿Ya puedes andar?”

Cuando podemos apoyar y caminar sin demasiado dolor sentimos que prácticamente hemos terminado.

Pero piensa en lo diferente que es caminar tranquilamente por la calle de:

correr,

saltar,

aterrizar,

cambiar rápidamente de dirección,

bajar una montaña,

jugar al fútbol,

jugar al pádel

o pisar un terreno irregular.

Las exigencias son completamente diferentes.

Por eso puedes tener capacidad suficiente para caminar con normalidad y no haber recuperado todavía todo lo necesario para volver a tu deporte.


“Ya no me duele, pero no me fío”

Esta frase nos interesa especialmente.

Porque recuperarse de una lesión no consiste únicamente en conseguir que desaparezca el dolor.

Puedes tener muy pocas molestias y, sin embargo, notar inseguridad cuando haces determinados movimientos.

Evitas apoyar con decisión.

No saltas igual con una pierna que con la otra.

Corres, pero estás pendiente del tobillo.

Y cuando juegas al fútbol o al pádel tienes cierto miedo cada vez que necesitas frenar o cambiar de dirección.

Eso también forma parte de la recuperación.

Porque tu objetivo probablemente no sea conseguir un tobillo que no duela mientras estás sentado.

Quieres volver a utilizarlo sin pensar constantemente en él.


¿Por qué se me sigue hinchando después de hacer deporte?

Que el tobillo aumente de volumen después de determinadas actividades puede aparecer durante el proceso de recuperación.

Lo importante es entender el contexto.

¿Cuánto tiempo ha pasado?

¿Qué actividad has realizado?

¿Cuánto se hincha?

¿Hay dolor?

¿Cómo responde durante las horas posteriores?

¿Al día siguiente ha vuelto a la normalidad?

No podemos interpretar una inflamación aislada sin saber qué está ocurriendo alrededor.

Pero si han pasado meses y cada vez que intentas aumentar tu actividad el tobillo responde con molestias o inflamación importante, merece la pena valorar si la progresión entre la lesión y la vuelta al deporte ha sido suficiente.


El tiempo ayuda a recuperar. Pero el tiempo no entrena tu tobillo

Esta idea es fundamental.

Puedes esperar seis semanas.

Ocho.

Tres meses.

Pero que hayan pasado determinados días desde la lesión no significa automáticamente que hayas recuperado fuerza, movilidad, control y capacidad para soportar las exigencias de tu deporte.

El calendario nos dice cuánto tiempo ha pasado.

No necesariamente lo preparado que estás.

Por eso una vuelta al deporte debería tener también en cuenta qué eres capaz de hacer.


¿Qué puede quedar por recuperar después de un esguince?

Dependerá de cada persona y de las características de la lesión.

Pero hay diferentes capacidades que merece la pena valorar.

Movilidad

Después de un esguince algunas personas sienten el tobillo más rígido.

Quizá lo notas al hacer una sentadilla profunda.

Al bajar escaleras.

Al correr.

O al intentar llevar la rodilla hacia delante manteniendo el talón apoyado.

No necesitamos que todas las personas tengan exactamente la misma movilidad.

Pero sí suficiente para las actividades que quieren realizar.

Fuerza

El tobillo y la pierna necesitan producir y absorber fuerza constantemente.

Pantorrilla, musculatura del pie y otras estructuras participan en tareas tan sencillas como caminar y en otras mucho más exigentes como saltar o correr.

Después de una lesión necesitamos comprobar si esa capacidad se ha recuperado.

Control y estabilidad

Mantenerte sobre una pierna puede ser un primer paso.

Pero si juegas al fútbol, baloncesto o pádel, tu deporte no ocurre quieto sobre una superficie perfectamente estable.

Tendrás que acelerar.

Frenar.

Saltar.

Aterrizar.

Cambiar de dirección.

Responder a situaciones que no puedes prever.

Por eso la recuperación debe progresar.

Capacidad para soportar carga

Puedes hacer diez saltos perfectamente.

Pero ¿qué ocurre después de una hora jugando?

La fatiga también importa.

Tu tobillo no necesita estar preparado únicamente para hacer un gesto una vez.

Tiene que soportar la cantidad de actividad que tu vida o tu deporte le exigen.


“Me pongo una tobillera y así puedo jugar”

Una tobillera puede tener utilidad en determinados contextos.

Pero hay una pregunta que conviene hacerse:

¿Qué ocurre cuando me la quito?

Si meses después de la lesión sientes que no puedes hacer deporte sin ella porque el tobillo no te da ninguna confianza, probablemente merezca la pena valorar qué capacidades faltan por recuperar.

El objetivo no debería ser simplemente encontrar una forma de proteger indefinidamente el tobillo.

Queremos conseguir que vuelva a ser capaz.


¿Y si se me vuelve a torcer con facilidad?

Después de determinados esguinces algunas personas empiezan a sufrir episodios repetidos.

Un pequeño desnivel.

Una recepción.

Un cambio de dirección.

Y otra vez la sensación de que el tobillo falla.

Aquí tiene todavía menos sentido limitarnos a esperar a que vuelva a dejar de doler para repetir exactamente el mismo proceso.

Si el problema se repite, necesitamos preguntarnos qué factores pueden estar contribuyendo y qué capacidades necesitamos recuperar o mejorar.

Porque tratar cada episodio como si no tuviera relación con el anterior puede dejarnos atrapados en un círculo:

esguince → descanso → mejora → vuelta al deporte → nuevo esguince.


¿Cuándo puedo volver a correr después de un esguince?

Esta pregunta merece incluso su propio artículo.

Porque no existe un número de días válido para todo el mundo.

Dependerá de la lesión, de tus síntomas, de tu evolución y de las capacidades que hayas recuperado.

Además, “volver a correr” tampoco significa lo mismo para todos.

Una persona quiere trotar veinte minutos.

Otra prepara una media maratón.

Otra hace trail por montaña.

Las demandas son distintas.

Por eso el objetivo no debería ser únicamente esperar una fecha.

Deberíamos preguntarnos:

¿está este tobillo preparado para lo que quiero volver a hacer?


¿Y cuándo puedo volver al fútbol, pádel o baloncesto?

Aquí las demandas aumentan todavía más.

No basta con correr en línea recta.

Aparecen aceleraciones, frenadas, saltos, recepciones y cambios de dirección.

Y además aparece algo que en una sala de rehabilitación es difícil reproducir completamente:

la incertidumbre.

Durante un partido no sabes exactamente cuál será tu siguiente movimiento.

Por eso una buena readaptación debería ir acercándose progresivamente al contexto real del deporte.

No pasar directamente de hacer ejercicios sencillos a jugar un partido completo.


¿Necesito una resonancia si sigue molestando?

No necesariamente.

Dependiendo de cómo ocurrió la lesión, la evolución, los síntomas actuales y los hallazgos de la valoración puede ser necesario realizar pruebas complementarias en determinados casos.

Pero una prueba de imagen tampoco nos dirá por sí sola si puedes correr, saltar o cambiar de dirección con suficiente capacidad.

Por eso necesitamos integrar la información estructural, cuando sea necesaria, con cómo funciona realmente ese tobillo.


No queremos simplemente que tu esguince “se cure”

Queremos que recuperes lo que perdiste.

Porque llega un momento en el que el problema ya no es aquel día en el que te torciste el tobillo.

El problema es que meses después sigues bajando una montaña con miedo.

Sigues evitando determinados apoyos.

Sigues utilizando una tobillera porque no te fías.

O sigues pensando en el tobillo cada vez que juegas.

Y ahí nuestro objetivo cambia.

Ya no queremos únicamente que desaparezcan los síntomas.

Queremos recuperar movilidad, fuerza, control, capacidad y confianza.

Hasta que llegue un momento en el que vuelvas a correr, saltar o jugar…

y hayas dejado de pensar cuál de los dos tobillos fue el que te lesionaste.


FAQ

¿Es normal que un esguince de tobillo siga molestando meses después?

Puede ocurrir, especialmente si determinadas capacidades todavía no se han recuperado completamente. Si las molestias persisten o limitan tu actividad, merece la pena valorar qué está ocurriendo.

¿Por qué se me hincha el tobillo después de correr?

La respuesta puede depender de la fase de recuperación y de la carga que estés realizando. Si la inflamación aparece repetidamente meses después del esguince, conviene valorar cómo está tolerando el tobillo la actividad.

¿Puedo hacer deporte si todavía me molesta?

Dependerá de los síntomas y del deporte. Muchas veces no es necesario eliminar toda actividad, pero sí puede ser conveniente modificar las cargas y progresarlas adecuadamente.

¿Por qué siento que el tobillo se me va?

La sensación de inestabilidad puede aparecer después de un esguince y merece una valoración si persiste, especialmente si sufres torceduras repetidas.

¿Tengo que utilizar una tobillera para hacer deporte?

Puede ser útil en determinadas situaciones, pero su necesidad depende de cada caso. No debería sustituir al trabajo necesario para recuperar las capacidades del tobillo.

¿Cuándo debería acudir a un fisioterapeuta?

Si han pasado semanas o meses y sigues teniendo dolor, inflamación recurrente, sensación de inestabilidad o dificultades para recuperar tu actividad habitual, una valoración puede ayudarte a identificar qué queda por recuperar.


Si tu tobillo sigue dando problemas y estás en Zaragoza

En Centro Impulse no damos por terminada una recuperación simplemente porque ya puedas caminar.

Queremos saber a qué necesitas volver.

Porque no necesita lo mismo una persona que quiere pasear sin molestias que alguien que quiere volver al trail, al fútbol, al pádel o a correr una media maratón.

Valoramos tu situación y, cuando el caso lo requiere, combinamos fisioterapia, ejercicio y readaptación para recuperar progresivamente las capacidades que necesitas.

Porque después de un esguince hay algo mejor que aprender a proteger constantemente el tobillo:

volver a confiar en él.

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